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Uso de la reverb en las sonorizaciones de eventos

¿Prestáis atención a los efectos de reverb que utilizáis en directo? ¿O sois de los que simplemente cargan el primer o el segundo preset que se encuentran en la mesa?

Las reverbs son uno de los efectos más utilizados en directo, y en algunos casos el uso de la reverb es casi como añadir otro músico a escena, provocando efectos sonoros y sensaciones que pueden llevar nuestras mezclas en directo a otro nivel.

Muchas veces, modificando los parámetros de cualquier efecto de reverb podemos conseguir resultados sorprendentes, pero antes de hablar del uso de las reverbs en directo, vamos a centrarnos primero en sus principales controles.



Controlando la reverb: Principales parámetros

Tipo o algoritmo:

Nos permite elegir el tipo de reverb. No es lo mismo una reverb tipo “Hall” o “Room” (que en teoría suenan como salas grandes o pequeñas) que una reverb tipo “Plate” (de placas) o tipo “Spring” (de muelles). Cada una de ellas tiene unas características concretas.

Tiempo de reverb (Time o Decay):

El tamaño de la cola de la reverb. O dicho de otra manera, el tiempo que el sonido de la reverb tarda en atenuarse 60dB desde que el sonido original se ha detenido (RT60)

Predelay:

Nos permite aplicar un retardo (delay) antes de que empiece a sonar la reverb. Curiosamente este es uno de mis parámetros favoritos, ya que según cómo lo configuremos podemos tener distintos resultados.
Si no lo habéis probado todavía, configurad una misma reverb con distintos tiempos de predelay y experimentad cómo cambia el resultado.
Tiempos muy cortos propician que el oído no distinga entre el sonido directo y el reflejado, y además como la señal directa tiene más nivel que la reverb lo que se produce es un enmascaramiento.

Difusión (Diffusion):

Sabemos que la reverb está formada por múltiples reflexiones del sonido en el espacio en el que nos encontramos. Normalmente, hay tantísimas reflexiones que nos llegan con tan poca diferencia de tiempo que nuestro cerebro no puede distinguirlas de forma separada, y las escucha como un sonido global, no como reflexiones independientes. Habitualmente, los controles de difusión en las unidades de reverberación afectan a lo separadas que llegan estas reflexiones, o, por decirlo de otra forma, a la densidad de las reflexiones. A priori puede parecer un parámetro confuso, pero si no nos queda claro su efecto lo mejor es que probéis distintas configuraciones del mismo y lo escuchéis.

Reverb High Cut:

Este parámetro lo encontraremos en ocasiones con el nombre de “Color” o “Damping”. Nos permite fijar hasta qué frecuencia va a llegar nuestra reverb, o si la queremos recortar en la parte alta del espectro. Normalmente, una reverb con un filtro paso bajo sonará más real y natural que otra que suene con demasiado contenido en alta frecuencia.

Primeras reflexiones (Early Reflections):

Nos permite modificar el tiempo que hay entre el sonido directo y las primeras reflexiones que nos llegan. Un espacio grande (por ejemplo, una iglesia) tendrá un tiempo mayor entre el sonido directo y el sonido reflejado, pues el tamaño del espacio es bastante grande. En una habitación pequeña, el tiempo entre el sonido directo y las primeras reflexiones será muy corto, pues el sonido enseguida se encuentra en su propagación con las paredes y rebotará mucho antes que en un espacio mayor.

rack_efectos

El uso de la reverb en sonorizaciones de eventos

Para configurar una reverb en la sonorización de cualquier evento en directo, personalmente me baso en analizar la instrumentación de la banda y el tempo del tema.

Por norma general, si las canciones son rápidas, el tiempo de reverberación más corto funciona mejor, principalmente porque evita generar enmascaramientos y pérdida de definición, sobre todo si tenemos muchos instrumentos en escena.

Cuando en nuestra sonorización hay pocos elementos (una voz y una guitarra, por ejemplo), los tiempos de reverberación más largos pueden ayudarnos a “envolver” y adornar los sonidos.

Debemos también plantearnos qué queremos conseguir con la reverb. Podemos utilizarla para crear diferentes planos en la mezcla, simulando distintos espacios, o bien utilizarla simplemente como un efecto más (al igual que podemos utilizar un chorus, un delay u otro tipo de efecto).

Otro factor importante a tener en cuenta es el espacio en el que nos encontramos. En campo abierto, sonorizaciones de eventos en exteriores, es sencillo utilizar reverbs artificiales porque no tenemos reflexiones de ningún tipo.

En espacios cerrados, la cosa cambia. Tenemos que contar con el sonido de la sala en la que nos encontramos, pues la reverb que utilicemos se sumará al sonido de la sala, y esto no siempre es para bien. En lugares con muy mala acústica muchas veces es preferible evitar utilizar reverbs para no ensuciar más nuestra mezcla en directo.

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Eligiendo la reverb

No existen reglas para el uso de la reverb, aunque si hay algunos criterios que son más o menos populares.

A muchos técnicos de directo les encanta utilizar reverbs tipo plate, especialmente percusiones, debido a que este tipo de reverb es brillante, no excesivamente larga y con unas reflexiones bastante densas. En espacios medianamente reverberantes puede funcionar muy bien, aunque en sitios muy secos, como teatros con cortinas y asientos tapizados, puede sonar demasiado artificial.

Para voces, otro de los algoritmos más utilizados es la típica reverb “Hall”. Suelen ser reverbs cálidas, que llenan mucho y suelen empastar muy bien con la voz. Sobre todo hay que tener cuidado en no pasarse con la cantidad de efecto. Casi siempre buscamos adornar o situar la voz en un plano, pero si nos pasamos de cantidad la reverb pasa a ser protagonista y el público puede llegar a despistarse realmente (“¡vaya eco le han puesto a la voz!”).

También es conveniente ecualizar nuestra reverb, de la misma forma que hacemos con el resto de canales de nuestra mezcla. Sobre todo nos va a interesar quitar todo los que no nos aporte nada interesante a la mezcla: Bajas frecuencias sobre todo. Un exceso de bajas frecuencias en la reverberación va a provocar que nuestra mezcla suene sucia y poco definida.

Muchas veces, para hacer que la mezcla de voz y reverberación funcionen de forma impecable, funciona muy bien aplicar un corte en la zona entre 3 y 5 Khz, para evitar esos sonidos chispeantes de la reverb.

ecualizando reverb

Suele ser conveniente ecualizar los retornos de la reverb.

El parámetro de predelay también es muy interesante en las sonorizaciones de eventos , pues nos permite simular espacios más grandes sin necesidad de aumentar el tiempo de la reverb. Se ha utilizado mucho esto en los sonidos de caja de los ’80, cuando cada vez que se golpeaba la caja se escuchaba esa gran cola de reverb. Como no se quería que esa cola de sonido manchase la mezcla, se utilizaban tiempos más cortos y un predelay más largo.

Esto son sólo algunas indicaciones de lo que se puede hacer con las reverbs, pero desde luego las posibilidades son infinitas. Así que os animo a experimentar con estos procesadores, y a modificar y probar todos los parámetros de vuestras reverbs hasta dejar el efecto totalmente a vuestro gusto.