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10 consejos para sonorizaciones en directo

¡Feliz año a todos!

Hoy inauguro el blog en este 2017, así que me he puesto manos a la obra con mi primer artículo del año para dejaros algunos consejos para sonorizaciones en directo que quizá os puedan ser de utilidad.




1. En sonorizaciones en salas pequeñas,  aplicar un delay al sistema de P.A. para retrasarlo con la línea del backline puede ayudar mucho.

Así conseguimos hacer que sumen esas fuentes coherentes (backline + sistema de P.A.) Si por ejemplo tengo una línea con amplificadores y una batería a 4 metros de la P.A. aplico un retardo de unos 11’76mseg, de tal forma que sume adecuadamente el sonido del escenario con el del sistema principal. En algunos sitios esto funciona muy bien.

2.Durante la prueba, chequear los niveles de monitores al menos en algún momento con el sistema de P.A más bajo de nivel de lo habitual.

Es frecuente que en las pruebas el grupo se escuche bien en parte debido al rebote del sistema de P.A. y que durante el concierto, con la absorción que produce el público, pierdan ese rebote que antes les beneficiaba y dejen de escucharse a niveles adecuados. Por tanto, no está de más durante la prueba de sonido atenuar la P.A. para que escuchen realmente qué es lo que suena por los monitores.

3.Para tener mayor control sobre los efectos puntuales en la voz principal, dobla el canal de voz.

De esta manera, utilizamos un canal de la voz para enviarlo al master y el segundo canal NO lo enviamos al master  y sí a los efectos puntuales. Así, por ejemplo, podemos controlar de forma muy sencilla efectos como delays puntuales haciendo los envíos postfader en el canal doblado: No tenemos más que subir el fader para que el efecto empiece a sonar.

Doblar la voz y utilizar un canal sólo para algunos envíos de efectos permite mayor control.

Doblar la voz y utilizar un canal sólo para algunos envíos de efectos permite mayor control.

4. Analizar cómo suena el espacio donde nos encontramos.

Y no me refiero a utilizar Smaart, sino el mejor analizador que todos llevamos siempre encima: nuestros oídos. Ponemos una canción bien grabada, mezclada y con buen factor cresta y nos damos una vuelta por la sala, para oir cómo se escucha y hacernos una idea de la acústica del espacio y sus posibles problemas. De esta manera también comprobaremos si en el control de sonido nuestra escucha es semejante a la de la mayoría del público, para así poder tomar decisiones de mezcla adecuadas.

5. Si utilizas outfills, prueba a cruzar L y R.

En algunos espacios grandes, es necesario reforzar el sistema principal de P.A. con unos outfills, por ejemplo para cubrir al público de las gradas. En estos casos, si en el outfill más próximo al lado izquierdo de la P.A. enviamos el canal derecho (R) y en otro outfill enviamos el canal izquierdo, conseguimos cierta sensación de imagen estéreo al sumarse con lo que sale por la P.A.

Cruzar los envíos al outfill en ocasiones puede ser interesante...

Cruzar los envíos al outfill en ocasiones puede ser interesante…

6. Aprovecha al máximo tu analizador FFT.

Es habitual contar en directo con analizadores FFT como Smaart. Esto nos permite utilizarlos como sencillos RTA, pero generalmente es mucho más interesante utilizar la función de transferencia para poder tener mucha más información, como es el tiempo y la coherencia. Una configuración habitual en directo puede ser tener al menos tres señales en nuestro analizador: la salida de la mesa, la salida del procesador y al menos 1 micrófono de medición. De esta manera, podemos monitorizar la señal en el origen (la mesa), la ecualización o filtros aplicados (el procesador) y su llegada al público a través del micrófono.

7. Chequeo auditivo de líneas.

Antes de que lleguen los artistas me gusta tener chequeadas todas las líneas. Absolutamente todas. Por tanto, compruebo que todos los micrófonos se escuchan correctamente y chequeo las líneas que no tienen micrófono (como por ejemplo, las que van conectadas a cajas de inyección, o las que están preparadas para conectar a micrófonos que traerán los artistas más tarde) con un micrófono de condensador, para verificar que no hay ruidos ni problemas de ningún tipo.

8.Los cables en Y son un salvavidas.

Siempre llevo bífidos de XLR, normalmente de 2 XLR hembra a un macho. Pueden salvarnos de muchas situaciones. Un truco, por ejemplo, cuando el técnico de monitores no nos ha abierto el canal de talkback es conectar uno de estos bífidos en el canal de la voz principal y en la conexión hembra libre pinchar nuestro micrófono de talkback. ¡Nos escucharán todos!

9.La batería… ¿con puertas de ruido o sin puertas?

Seguro que os ha pasado que en ocasiones sonorizamos bandas con mucha dinámica y no puerteamos la batería, aunque en las partes fuertes nos encantaría que estuviese puerteada… Un truco sencillo si contamos con una mesa digital con suficientes canales es doblar los canales de la batería, y en uno de estos grupos ponemos puertas y en el otro no. Asignamos cada grupo de canales a un DCA y así, encendiendo un DCA u otro, pasamos rápidamente de una batería puerteada a una sin puertear.

10.Escucha tu micrófono de medición antes de confiar en él.

Muchos micrófonos de medición baratos distorsionan con niveles de presión sonora elevados. Antes de fiarte de lo que te muestra tu analizador, escucha la señal que sale del micrófono para confirmar que es válida.

No todo lo que muestra el analizador se corresponde con lo que escuchamos...

No todo lo que muestra el analizador se corresponde con lo que escuchamos… En esta imagen vemos la distorsión armónica generada al distorsionar la entrada de la interface de audio con un tono puro.

 

Y hasta aquí el artículo de hoy. Por supuesto que me encantaría que comentáseis el artículo, e incluso que publicáseis algunos de vuestros trucos en sonorizaciones en directo, así que ya sabéis, ¡a comentar!

Los filtros paso alto, una gran herramienta para definir nuestra mezcla

Posiblemente, uno de los problemas principales en las sonorizaciones en directo sea la captación de sonidos no deseados a través de los micrófonos que tenemos en el escenario. Y dentro de estos sonidos no deseados, los más problemáticos son los que corresponden a frecuencias graves, principalmente por su propagación omnidireccional.

Si tenemos un sistema de P.A. compuesto por gran cantidad de subgraves, es probable que mucha de la energía producida en baja frecuencia llegue al escenario, a menos que hagamos algún tipo de arreglo para limpiar la zona del escenario.



Para que nos hagamos una idea, os dejo un par de imágenes capturadas de MAPP XT.

En la primera, podemos ver una fila de subgraves delante de un escenario:

subgraves1

En la segunda imagen, vamos a ver cómo estos subgraves distribuyen la energía sonora en la frecuencia de 80Hz:

subgraves2

Fijaros la cantidad de energía sonora en 80Hz que está llegando al escenario. Evidentemente, esto se puede corregir aplicando distintos arreglos de subgraves, pero no es el tema de hoy.

Más bien vamos a pensar que no podemos aplicar ningún arreglo para limpiar el escenario de bajas frecuencias, o que estamos en el típico recinto de acústica terrible en el que las bajas frecuencias son prácticamente incontrolables. Aquí entra a jugar nuestro amigo, el filtro paso alto.

 

Filtros paso alto.

El filtro paso alto para mi es una herramienta fundamental en cualquier sonorización en directo. Y desde luego, estoy hablando de filtros paso alto en los que podamos ajustar la frecuencia de corte. No quiero trabajar con el típico High Pass Filter a 80Hz, ya que necesito tener un control mucho más preciso y amplio. Un filtro que esté ajustado en una frecuencia fija no es algo que me pueda servir en todas las ocasiones, y quiero poder ajustarlo de manera diferente en cada canal según mis necesidades.

Tradicionalmente, el uso más frecuente de los filtros paso alto ha sido combatir el efecto de proximidad no deseado, que es la tendencia de los micrófonos direccionales para enfatizar las frecuencias bajas cuando la fuente de sonido está muy cerca del micrófono.

Recuerda que el efecto de proximidad puede llegar hasta los 500Hz, dependiendo del modelo de micrófono que estemos utilizando. Lo más habitual es que se manifieste especialmente entre los 200 y los 300Hz, con unas ganancias que pueden llegar hasta +16dB.

Efecto de proximidad en un micrófono Shure Beta 57A

Efecto de proximidad en un micrófono Shure Beta 57A

También tenemos que tener en cuenta la pendiente de nuestro filtro. Aplicar un filtro paso alto en 85Hz no significa que de 85Hz para abajo no capturemos nada. Normalmente, la frecuencia del filtro nos indica el punto donde el filtro atenúa 3dB o 6dB (dependiento del tipo de filtro) y según la pendiente del filtro atenuará más o menos dB’s por octava.

Olvídate del mito “pongo un filtro paso alto en 80Hz y así ya no recojo nada por debajo de esa frecuencia”. Eso no es así.

Veamos por ejemplo un filtro HPF Butterworth de 2º orden en 125Hz:

Filtro Butterworth de 2º orden en 125Hz

Filtro Butterworth de 2º orden en 125Hz

Aunque hayamos aplicado un filtro HPF en 125Hz, vemos que seguiremos recibiendo señal por debajo de esa frecuencia. Por ejmplo, los 90Hz llegarán con una atenuación de 6dB, 62,5 con -12dB, 31Hz con -24dB…

No estamos eliminando todo por debajo de la frecuencia de corte, simplemente lo atenuamos en función de la pendiente del filtro que tengamos en nuestra mesa de mezclas.

Limpiando nuestra captación.

Los filtros paso alto con frecuencia de corte seleccionable nos van a ayudar a limpiar de forma considerable nuestra mezcla en directo.

Ya hemos visto la cantidad de frecuencias graves que pueden llegar al escenario si tenemos subgraves delante. Además, entrará en juego también el espacio en el que nos encontremos: quien más quien menos recuerda algún pabellón o sala con un sonido nefasto. Todos esos rebotes de la sala o rebufos del sistema de P.A. acaban llegando a nuestros micrófonos, y lo único que consiguen es emborronar nuestra mezcla.

Podríamos pensar en utilizar micrófonos muy directivos y situarlos estratégicamente para reducir esa captura de sonido no deseado, pero tengo malas noticias: el patrón cardioide de los micrófonos se vuelve casi omnidireccional en bajas frecuencias.

Diagrama polar de Shure SM58

Diagrama polar de Shure SM58

Fijaros en el diagrama polar de este micrófono Shure Sm58. A 125Hz ya no podemos hablar de un micrófono cardioide, si no que en ese caso es prácticamente un micrófono subcardioide, bastante más cerca del micrófono omnidireccional.

Entonces, ¿qué podemos hacer? La respuesta es evidente: Aplicar filtros pasa alto. Si podemos aplicar arreglos de subgraves para limpiar el escenario lo haremos, si podemos reducir ruido del escenario (por ejemplo, utilizando in-ears en lugar de monitores tipo cuña) también lo haremos, pero aún así, una gran opción es utilizar nuestros queridos HPF.

¿Y cómo lo ajustamos? Pues evidentemente escuchando los efectos del filtro, y no preocupándonos en lo que marca la pantalla de nuestra mesa.

Para muchos canales en los que los graves no son fundamentales, seguramente podamos empezar la prueba de sonido con un HPF ya fijado en, por ejemplo, 90Hz.

Una vez en la prueba de sonido, con todos lo micrófonos en marcha y con el sonido saliendo por el sistema de P.A. ya vamos a ver hasta donde podemos filtrar sin afectar a nuestra captación.

Insisto en que no os fijéis demasiado en lo que marca la pantalla. En algunos lugares y con algunas mesas he llegado a aplicar filtros que a priori podían parecer descabellados, pero si sónicamente funciona, ¿por qué no vamos a hacerlo? ¿porque la gráfica de la pantalla no queda como me gustaría?

Utilizados con sentido, los filtros paso alto nos permitirán conseguir una mayor claridad global en nuestra mezcla, y ganaremos algo de headroom, pues ya no estamos consumiendo energía en reproducir frecuencias graves que no nos aportan nada.